Señor Director:


Detrás del constante daño que el juez Daniel Urrutia le asesta al prestigio del Poder Judicial,
pienso que subyace un aspecto positivo: de ahora en adelante, los jueces en formación
contarán con un ejemplo vívido del antijuez. Así, en las acciones y dichos de Urrutia se
aprenderá cuáles son los vicios que todo juez debe evitar: la desmesura, el excesivo sesgo
ideológico, el personalismo y la pasión no contenida. En suma, la carencia del requisito básico
de la imparcialidad: la independencia respecto de uno mismo. Cuanta razón tenía Aristóteles al
decir que las cosas se aprenden por sus contrarios.

Juan Francisco Cruz Salas
Observatorio Judicial

Publicada en El Mercurio.