En los últimos 19 años se ha ido incrementando el tiempo que se demora el Ejecutivo en nombrar a los candidatos a ministros de la Corte Suprema que son propuestos al Senado. En el máximo tribunal, la tardanza ha ocasionado problemas en la integración de las cuatro salas, cada una de las cuales está conformada por cinco supremos.

Un estudio del Observatorio Judicial, una organización sin fines de lucro, analizó los nombramientos de los últimos 19 años y concluyó que, en promedio, el proceso de nombramiento toma 82 días. De estos, 62 días corresponden al tiempo que media entre la formación de la quina -que elabora la Corte Suprema- y la elección de un candidato por parte del Presidente de la República.

En cambio, entre la nominación por parte del Mandatario y su aprobación en el Senado transcurren tan solo 20 días en promedio.

“El Presidente de la República tarda tres veces más en proponer un nombre al Senado que este último en ratificarlo. Esta demora da cuenta de una negociación previa a la elección entre las distintas fuerzas políticas, de modo que la propuesta al Senado se haga una vez que el nombre haya sido acordado”, concluye el informe.

Hasta ahora, el nombramiento más lento ha sido el correspondiente a la vacante que dejó el ministro Pedro Pierry el 30 de mayo de 2016, cuando cumplió 75 años de edad. Su cupo era de abogado “extraño” al Poder Judicial, y el Pleno del máximo tribunal elaboró la quina el 27 de julio de 2016. Transcurrieron entonces 247 días hasta que la semanapasada la Presidenta Michelle Bachelet propuso al abogado Arturo Prado Puga para el cargo; es decir, la decisión demoró 8 meses y 7 días.

“La particularidad de este caso viene dada porque la demora se debe a la poca voluntad del Gobierno en proveer una vacante, dilatando el conocimiento que le corresponde al Senado en la materia y obligando a la Corte Suprema a funcionar por más de ocho meses con un cupo menos”, explica José Miguel Aldunate, investigador del Observatorio Judicial.

La dilación es “170 días superior al promedio de 82 días de tramitación en total, y 190 días superior al promedio de 62 días que toma el Presidente de la República en proponer un postulante”, según el informe.

Otros ejemplos

Otro caso en que la designación se tardó fue el de la ministra Andrea Muñoz, que demoró 225 días.

Y si bien el proceso que siguó la propuesta para que el ministro de la Corte de Samtiago Juan Manuel Muñoz llegara a la Suprema ha sido el más largo, (373 días), ello se debió a que en dicha ocasión el trámite estuvo 221 días detenido en el Senado, hasta que el ex Presidente Sebastián Piñera se vio obligado a retirar su nombre por falta de acuerdo en esa cámara.