¿Presos políticos?

¿Cómo se las arregla el Estado para encarcelar disidentes políticos sin censura, a vista y paciencia de los organismos internacionales de derechos humanos, con la venia de un Ministerio Público autónomo y tribunales de justicia independientes? Es una proeza que todavía no logra explicarse. Pero pierda cuidado: “la lucha” no requiere explicaciones.