Publicación: La Tercera
En los últimos 10 años los asesinatos no sólo han aumentado, sino que también han mutado respecto de los móviles y modalidades. Si en la década de los 2000 se evidenciaban principalmente asesinatos con armas blancas en contexto de riñas y consumo de alcohol, ahora lo que predomina es el uso de armas de fuego para demostrar poderío. Como las causas ahora son más complejas, el tiempo de los juicios orales se duplicó.
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Repercusión en investigaciones
El cambio, como se advierte, ha tenido un evidente impacto en las investigaciones, pues como se ha dicho, los casos no sólo aumentan. Dado que en muchos de los casos no hay una motivación evidente ni vínculo entre víctima y victimario, ha crecido notablemente la cantidad de causas que no registran imputado conocido.
Según cifras contenidas en los reportes del Ministerio Público, en 2012 el 15% de los imputados de las causas analizadas ese año eran “desconocidos”, pero a septiembre de 2022, esa cifra llega al 42%.
Barros explica que lo que ocurre con los homicidios “tal cual está ocurriendo ahora, por la organización, con el uso de armas, también son investigaciones mucho más complejas de lo que antiguamente ocurría, que era hecho conocido, por lo tanto, a través de testigos, incluso el propio imputado confesaba de inmediato el hecho y una causa estaba clara a las pocas horas”. Actualmente se hace más complejo ubicarlos, porque, además, también crece el número de sujetos vinculados a un hecho, y como la composición de las bandas ha pasado de una integración “familiar” a una más bien por “conveniencia” –pues se agrupan de acuerdo a las necesidades de especialización del clan-, tampoco se logran dilucidar fácilmente los nexos entre los involucrados, lo que ralentiza las investigaciones. En 10 años, el tiempo en días de un juicio oral pasó de 442 a 877 (ver infografía).
Eso, en su expresión más radical, como advierte Juan Francisco Cruz, analista del Observatorio Judicial, ha implicado que en ciertos hechos ni siquiera se pudiesen encontrar indicios del autor.
“Lo problemático es cómo esto evoluciona en el tiempo. En 2009 el 72% de las investigaciones de homicidios terminaron con sentencias condenatorias, y eso, al 2021, cayó al 57%. Eso tiene una correlación con el aumento de los imputados desconocidos, porque cuando se está ante esos casos, el Ministerio Público nunca ha logrado una condena. Entre 2009 y 2021, cuando se han investigado homicidios con imputado desconocidos, no hay condena”, alerta el abogado.
Si bien a propósito de aquello Cruz asegura que hay debilidades en las capacidades investigativas del Ministerio Público, también pone énfasis en que hay carencias a nivel de Estado, pues las políticas hasta ahora implementadas no han frenado el creciente aumento de los delitos de homicidio. No ha operado la prevención, recalca.