El martes 4 de julio, el Director de Estudios del Observatorio Judicial, José Miguel Aldunate, expuso en la Comisión de Función Jurisdiccional y Órganos Autónomos, del Consejo Constitucional, sobre el Rol de los Jueces en el Régimen Democrático.
Al inicio de su presentación Aldunate señaló, que «el papel de los jueces en un Estado de derecho es garantizar la efectividad de los acuerdos democráticos, es decir, hacer cumplir la ley». Para luego abocarse a exponer sobre los problemas que presenta hoy el activismo judicial, señalando que éste es antidemocrático, ya que los jueces activistas resuelven contra el sentido de la ley, imponiendo su criterio personal por sobre la decisión democrática contenida en la norma. Junto con ello, aseguró que los jueces están muy mal preparados para resolver problemas legislativos, sin ir más lejos y desde un punto de vista técnico, no tienen ministerios ni asesorías de expertos que les permita prever las consecuencias de sus decisiones y finalmente, si se trata de defender los derechos de las personas, el activismo suele ser regresivo.
Durante su presentación, el Director de Estudios del Observatorio Judicial, esbozó algunas propuestas para avanzar en contener el activismo judicial, como definir expresamente que la Corte Suprema es el máximo intérprete de la ley, mientras que la Corte Constitucional es el máximo intérprete de la Constitución. De esto se sigue la necesidad de eliminar la apelación de la acción de protección ante la Corte Suprema y establecer que, excepcionalmente, procederá un recurso de unificación de jurisprudencia para ante la Corte Constitucional, cuando existan distintas interpretaciones sostenidas por uno o más fallos emanados de las Cortes de Apelaciones.
Antes del cierre de su presentación Aldunate se pregunta, «¿Se elimina con esto el activismo judicial? No. El activismo judicial es un fenómeno complejo cuyas causas no desaparecen por un cambio en las reglas. Pero concentrando el control de constitucionalidad y de convencionalidad en la Corte Constitucional, pasamos de tener dos focos de incendio —El TC y la Tercera Sala de la Suprema— a uno solo. Cualquier bombero les dirá que no es poco».