Noticias

Entrevista a José Miguel Aldunate por acusación constitucional en Caso Audios: “El Poder Legislativo no se tiene que meter en decisiones del Poder Judicial”

“Es sano que la Corte Suprema inmediatamente tome cartas en el asunto. Ese es un camino. Y el otro camino es el de la acusación constitucional, que a mí no me parece ideal”.

Publicación: Ex-Ante

-¿En estos chats de Hermosilla y Vivanco hay delitos involucrados o son más bien conductas reprochables?

-Es una fase muy prematura para decir algo así. Pero sí hay una infracción a los deberes de imparcialidad y al rol de un juez independiente que uno espera de un ministro de la Corte Suprema. Y eso a mí me parece muy grave, porque atenta contra la legitimidad del Poder Judicial. Este es un golpe no solo contra ella misma (Vivanco), sino que contra la reputación de toda la Corte Suprema.

-¿Pero hay cierta evidencia de tráfico de influencias?

-Falta investigar más. Pero, ciertamente, puede gatillar dos tipos de procesos. Por una parte un proceso disciplinario. De hecho la Corte Suprema ya abrió un cuaderno de remoción de la ministra y como medida cautelar la suspendió, cosa que a mí me parece bien porque significa que los mecanismos internos del Poder Judicial funcionan. Es sano que la Corte Suprema inmediatamente tome cartas en el asunto. Ese es un camino. Y el otro camino es el de la acusación constitucional, que a mí no me parece ideal.

-¿Por qué?

-No me parece conveniente porque significa que hay un poder del Estado, que es el Legislativo, que interfiere en otro poder del Estado. Si uno mira hacia el pasado, aparece el escándalo de los tres ministros de la segunda sala, Hugo Dolmestch, Manuel Valderrama y Carlos Künsemüller, en 2018. Y la acusación contra la ministra Silvana Donoso en 2020. En ambos casos fue por decisiones que tomaron los jueces en el ejercicio de su función. Las dos fueron rechazadas y bien rechazadas.

El Poder Legislativo no se tiene que meter en las decisiones del Poder Judicial. En el caso de Vivanco lo que hay es el actuar de una ministra atentando contra sus deberes de independencia e imparcialidad. Por lo tanto es otra figura. Podría eventualmente configurarse un notable abandono de deberes, en mi opinión. Dicho eso, la pregunta es si es conveniente o no una acusación constitucional.

-¿Tú crees que no?

-A mí me parece que si el propio Poder Judicial echa a andar la máquina interna y logra sancionar a la ministra Vivanco; si vemos un proceso con todas las de la ley, estimo que no sería buena una acusación constitucional. Sería menos sano. Hoy el sistema de nombramiento está configurado de tal modo que hace inevitable las presiones desde y hacia el sistema político. Por eso la ministra María Teresa Letelier dijo correctamente: aquí nadie lo nombró el Espíritu Santo.

-Todos los ministros de la Corte Suprema tuvieron que conseguir los votos en el Senado y los apoyos en la Presidencia. ¿El proceso necesita arreglos?

-Claro. El proceso debería estar mejor regulado, de manera de disminuir esa discrecionalidad inevitable de la política para nominar a los ministros de un órgano como la Corte Suprema. La política debe tener un espacio para intervenir ese nombramiento, pero ese espacio tendría que ser más acotado, con mayor claridad y transparencia.

-¿Qué tan preocupante es la desconfianza en el Poder Judicial, cuando hay varios jueces en la Comisión de Ética?

-Es muy desalentador. Todos los indicadores muestran sostenidamente en los últimos años una bajísima confianza de las personas en el Poder Judicial. Un Estado de derecho no funciona si no hay reglas estables, que se aplican con imparcialidad y con objetividad por parte de los jueces, que son sus guardianes. Si eso no se cumple, hay una crisis generalizada en todo el sistema.

-Luis Cordero dio a entender que el Presidente podría intervenir. ¿A qué se refería?

-Entiendo que hay una atribución en el artículo 32, pero a mí me parece que la reacción primera del presidente fue apresurada. Si uno la compara con la reacción del Presidente Lagos, cuando dijo que había que esperar a que las instituciones funcionaran, Boric queda al debe. Ese entusiasmo que uno le escuchó a Boric fue imprudente.

Leer Entrevista completa aquí