El Tribunal Constitucional y la defensa del Estado de Derecho: el caso de la Senadora Allende

El fallo reafirma que nuestras instituciones pueden actuar con seriedad cuando más se necesita. Deja en claro que el poder político no está por encima de las reglas y que la confianza pública se construye justamente cuando esas reglas se aplican de forma imparcial. También recuerda que la probidad no es un ideal abstracto, sino una exigencia concreta para quienes ocupan cargos públicos.