La justicia laboral está al límite. En apenas cinco años, los ingresos de causas a los juzgados laborales prácticamente se triplicaron, pasando de 35.450 en 2021 a 112.083 en 2025.
En paralelo, las demandas por despido injustificado crecieron 262%, hasta 64.287 ingresos, lo que equivale al 57,4% del total y evidencia que este tipo de controversias se ha consolidado como el principal motor de la litigación.
Las cifras, que forman parte de un análisis elaborado por Libertad y Desarrollo (LyD) sobre la base de datos del Observatorio Judicial, coinciden con un escenario especialmente complejo para el mercado laboral: una tasa de desempleo sobre el 9%, menor creación de empleo formal y mayores costos de contratación derivados de distintos cambios regulatorios, según advierten analistas.
Las razones tras el fenómeno.
A la hora de indagar en las razones, distintos especialistas concordaron en que el fenómeno de la judicialización laboral responde a múltiples factores y, por lo mismo, añadieron que difícilmente puede explicarse por una sola causa.
La sobrecarga fue uno de los argumentos que impulsó la reciente aprobación del proyecto que crea un tercer Juzgado de Letras del Trabajo en Santiago y aumenta la dotación de jueces en otras jurisdicciones. Las expectativas, sin embargo, son moderadas.
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