Publicación: La Tercera
Muchos han criticado a la Corte Suprema por anular el juicio por violación y abusos sexuales contra Martín Pradenas. Pero el verdadero culpable es Leonel Torres, el juez redactor de la sentencia condenatoria contra el acusado, por infringir el más sagrado deber que pesa sobre todo magistrado: resolver con imparcialidad.
No sólo los imputados, sino también las víctimas merecen que las condenas se dicten tras un juicio justo y transparente, despejando toda duda sobre el merecimiento del castigo al victimario. Como dice el aforismo, no sólo se debe hacer justicia, también se debe ver que se hace justicia.
Con su comportamiento, el juez Torres ha cubierto el caso con un manto de dudas. Con ello, demuestra cuan contraproducente es la justicia que ofrecen los jueces activistas.
José Miguel Aldunate, director de estudios del Observatorio Judicial