Publicación: El Mercurio
La necesidad de que los tribunales superiores se dediquen exclusivamente a sus funciones jurisdiccionales, descentralizando las funciones del “gobierno judicial” (nombramientos, calificaciones, sistema disciplinario, administración de los recursos, etc.) forma parte de un diagnóstico transversal desde hace bastante tiempo.
La pasada Convención Constitucional propuso la creación de un Consejo de la Justicia, siguiendo el modelo de los consejos judiciales, que centralizan estas atribuciones. ¿El problema? Dichos órganos facilitan la captura política del Poder Judicial, particularmente en nuestro continente. Es un riesgo que no deberíamos correr.
Por lo tanto, debe celebrarse la solución propuesta por la Comisión de Función Jurisdiccional y Órganos Autónomos de la Comisión de Expertos, por haber pensado fuera de la caja: en vez de un órgano que concentra todo el poder, se propone crear múltiples órganos autónomos y coordinados, con lo cual se consigue la separación de las funciones jurisdiccionales y no jurisdiccionales, pero aminorando el peligro de atentar contra la independencia judicial.
Es de esperar que el pleno de la Comisión vote favorablemente esta idea.
José Miguel Aldunate, Director de Estudios del Observatorio Judicial.