Publicación: El Mercurio
No sin razón, los ex ministros de Justicia Isidro Solís y Jaime Campos calificaron de hipócrita la polémica a propósito de las gestiones para conseguir la nominación a la Corte Suprema de las ministras María Teresa Letelier y Ángela Vivanco.
En efecto, si las reglas del sistema requieren la participación de las dos ramas políticas del Estado en la nominación de los ministros de la Corte Suprema, es inevitable que los candidatos realicen gestiones para conseguir su nombramiento. Con notable ironía, la ministra Letelier preguntó a sus colegas si a ellos los había elegido el Espíritu Santo.
Los polémicos chats, sin embargo, ponen en entredicho la confianza en el Poder Judicial y la necesidad de una reforma al sistema de nombramientos parece inminente. Existe un consenso más o menos generalizado de que es necesario crear un consejo de nombramientos y varias propuestas recogen versiones de esta idea.
Sin embargo, la piedra de tope, que ninguna propuesta técnica puede eludir, es la disyuntiva entre dar mayor peso a la legitimidad democrática del Poder Judicial, asegurada por la participación de otros poderes del Estado, o bien, a los méritos profesionales y académicos de los postulantes al cargo. El éxito de la solución depende del correcto balance entre estos dos valores. Es importante tenerlo presente.
José Miguel Aldunate, Director de Estudios del Observatorio Judicial.