Publicación: El Mercurio
El embajador Gabriel Valdés afirmó que el juicio contra la senadora Isabel Allende “debería basarse en su vida, su carrera, su aporte a Chile”. Días antes, el ministro del Interior Álvaro Elizalde, advirtió que el fallo del Tribunal constitucional sería un grave precedente para la democracia. Más aún, desde sectores oficialistas se ha dirigido duras críticas contra las ministras Yáñez y Marzi, porque ambas fueron designadas por el Presidente Boric.
Estas declaraciones dibujan una imagen inquietante: un Tribunal Constitucional que, para no ser “antidemocrático”, debiera abstenerse de aplicar las normas; que sus integrantes serían delegados políticos del Ejecutivo; y, lo más grave, que la Constitución no debiera regir de manera igual para todos, sino según la trayectoria o la identidad de quien es juzgado. Esa es la definición misma de la injusticia y el privilegio.
José Miguel Aldunate, Director de Estudios del Observatorio Judicial.