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Apariciones en medios de comunicación o análisis de interés general.
El caso Ulloa no solo vuelve a situar en el centro del debate la crisis de legitimidad del Poder Judicial y la urgencia de su reforma. También ha generado un nuevo episodio de tensión entre los poderes Legislativo y Judicial, al mismo tiempo que obliga a precisar los alcances y zonas grises de la acusación constitucional por notable abandono de deberes como instrumento de control político frente a autoridades judiciales.
El fallo reafirma que nuestras instituciones pueden actuar con seriedad cuando más se necesita. Deja en claro que el poder político no está por encima de las reglas y que la confianza pública se construye justamente cuando esas reglas se aplican de forma imparcial. También recuerda que la probidad no es un ideal abstracto, sino una exigencia concreta para quienes ocupan cargos públicos.